lunes, 24 de abril de 2017

10 de Septiembre. La decisión.

> Bien, me ha dado pereza escribir pero ya han pasado más cosas. Parece que me he decidido por el Camino de Santiago y de paso honraré el nombre de mi amada. Ah, y en bici. Hace 2 o 3 años ya hice el Irún - Bilbao en bici por la costa. Estoy dudando si hacer el Camino del Norte empezando en Bilbao o empezar en Pamplona y hacer el Camino francés que es un poco más light’.<

Ya está decidido. Ahora tengo que ponerme  a trabajar en la estrategia  y en el cómo llevo a cabo este viaje personal. ¿Cómo lo voy a preparar? ¿cuánto tiempo de preparación necesito? ¿Cuál debería ser mi estado físico y mental para afrontar este reto? ¿cuando empezaré? ¿qué bicicleta necesito para hacer el objetivo alcanzable por mi? ¿cómo será la logística?
Me gusta mucho el proceso que yo siempre uso;

¿Quién soy? Mis fortalezas y mis debilidades.  

¿Dónde estoy? El entorno, las circunstancias que rodean al proyecto. La realidad.

¿Dónde voy? El objetivo, la meta, que quiero conseguir, teniendo en cuenta lo anterior.

¿Cómo llego hasta allí? La estrategia y el plan de acción para conseguir lo que quiero.

Este proceso y patrón particular de 4 preguntas lo usamos inconscientemente en cada acción, proyecto individual o colectivo que realizamos en nuestras vidas. Si pensáramos y fuéramos más conscientes de él muchas veces nos sacaría más eficazmente de situaciones dudosas o embarazosas que vivimos en nuestro día a día.
No sé si he inventado yo esta formula en la forma y orden, pero era la que constantemente utilizaba en mi etapa empresarial. Muchas veces en las empresas obviamos los dos primeros pasos y vamos directamente al proceso de Objetivo, Estrategia y Plan de acción. Y los dos primeros son tremendamente importantes, sobre todo en proyectos colectivos, para aclarar y acordar quiénes somos y con qué posibilidades contamos, y nos facilitarán los siguientes pasos de una forma más eficiente.


Defiendo esta estructura a muerte, sé que frecuentemente olvidamos reflexionar sobre quién somos, y cuál nuestra verdadera visión o sentido, generando confusión y dando demasiados palos de ciego en nuestro camino. Nos quedan entonces dos opciones: pedir ayuda o empezar a andar e ir rectificando en función de nuestra experiencia. Yo prefiero invertir tiempo en la primera fase y definir bien mi rumbo.

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